Hay empresas que cumplen años. Y hay empresas que, al mirar atrás, pueden contar décadas de proyectos que han transformado la forma en que las personas viven la cultura. Proasur celebra 35 años de museografía con la misma convicción con la que empezó: que los espacios culturales merecen la máxima excelencia técnica.
Todo comenzó en 1989, en la IX Feria Internacional de Turismo. Dos equipos que trabajaban codo con codo en stands contiguos descubrieron que compartían algo más que espacio: una forma de entender la profesión y las ganas de hacer algo grande juntos. De aquella sintonía nació Proasur, con la mirada puesta en la Expo’92 de Sevilla.
La Expo'92, el primer gran escenario
El año 1992 fue un punto de inflexión. España se puso en el centro del mundo con los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla. Proasur estaba allí, construyendo el Pabellón del Principado de Asturias y colaborando con la Sociedad Estatal del 5º Centenario. Aquel escaparate internacional fue solo el principio: después vendrían la Expo de Hannover 2000, Aichi 2005 y Zaragoza 2008.




Sonymagic: una exposición itinerante sin precedentes
A principios de los noventa, Proasur diseñó, produjo, montó y gestionó de principio a fin la macroexposición itinerante Sonymagic: un proyecto que recorrió 36 ciudades españolas y 3 portuguesas, presentando a distribuidores y público general el catálogo completo de Sony en funcionamiento. Lo que empezó con seis ciudades previstas acabó multiplicándose por el éxito arrollador de la propuesta. Aquella experiencia forjó una capacidad logística en exposiciones itinerantes sin igual en el panorama nacional, que La Fundación La Caixa y otras instituciones también aprovecharían después.





Del primer museo a una trayectoria de 35 años de museografía
Tras la experiencia acumulada en exposiciones, llegó el primer museo: el Museo del Vino de La Rioja en la Estación Enológica de Haro. En una época en que la museología apenas empezaba a conocerse en España, aquel proyecto fue el punto de partida de una especialización que convertiría a Proasur en referente nacional. A él siguieron museos del vino de toda la geografía española, entre ellos el Museo Provincial del Vino en el Castillo de Peñafiel, en pleno corazón de la Ribera del Duero, y a partir de ahí, museos de las más diversas temáticas hasta hoy.
En 2005, la apertura de la sede propia en Olloniego — 5.000 m² de talleres y 500 de oficinas — marcó un salto cualitativo decisivo: nuevas capacidades de producción, procesos integrados y la base desde la que se abordarían los proyectos internacionales más ambiciosos de la empresa.
Hoy, desde esas mismas instalaciones, se fabrican y pre-montan instalaciones para museos de varios continentes, con las certificaciones ISO 9001 e ISO 14001 como garantía de cada proceso.
35 años de museografía como garantía de futuro
Fotografía: © OAAM Omán
Un aniversario no es solo una mirada al pasado. Es también una declaración de intenciones. Proasur llega a sus 35 años con el mismo espíritu que lo fundó: con ganas de afrontar proyectos que nadie ha hecho antes, de ser el socio técnico que los equipos creativos necesitan para hacer realidad sus diseños más ambiciosos y de seguir contribuyendo a que la cultura llegue a más personas, en más lugares del mundo.
Gracias a todos los clientes, colaboradores y equipos que han formado parte de este camino.
Puedes conocer algunos de los proyectos que forman parte de esta historia en nuestro portfolio de museos y centros de interpretación.